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¿Existe Dios?

¿Puede comprobarse científicamente la existencia de Dios? ¿Dónde tuvo su origen la vida? ¿Podemos saber si existe un Dios inteligente?

"Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Salmo 14:1; 53:1).

¡LA CREACION ES LA PRUEBA DE DIOS!


SIETE PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Jamás antes ha sido de tan trascendental importancia contestar el interrogante, "¿Existe Dios?" Los ateos y evolucionistas suponen que no. Los creyentes suponen que sí. ¡Examine la evidencia, usted mismo!¡Ya es hora de que usted se libre de suposiciones!

Prueba Número Uno

¿Evolucionaron la materia, la fuerza, la energía y las leyes?

    La evolución pretende explicar cómo vino a existir la Tierra -- cómo vino a ser el hombre. ¡El ateo se esfuerza por dar una explicación a la cuestión de los origenes sin un creador! Pero no puede explicar cómo vinieron a existir las leyes -- ¡o qué hace que éstas operen! No puede explicar cómo la materia, la fuerza, la energía, y las leyes tales como la gravitación y la inercia se desarrollaron sin un creador!

     Pero una explicación de la cuestión de los orígenes es muy deficiente si no puede explicar los orígenes de la materia , la fuerza, la energía, la gravitación, la inercia y las demás leyes, así como el origen de la vida.

     Mas los evolucionistas parten de todos estos factores, dando por hecho su creación y su existencia. Así, los evolucionistas, por efecto, reconocen una creación antes de iniciar sus propias explicaciones. Se ven obligados a admitir la preexistencia de un creador -- ya que empiezan sus teorías y explicaciones con las obras de su creación ya creadas. Empiezan con la materia y con leyes previamente creadas y en existencia.
  La existencia de las leyes inmutables, irrevocables, invisibles y, sin embargo, activas, exige de manera absoluta la existencia de un gran legislador.

     "Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder..." (Santiago 4:12).
 ¡Ese dador de la ley es Dios!

Prueba Número Dos

El abismo entre la vida y la muerte.

  Existe una ley absoluta y perfectamente comprobable de la ciencia que constituye la segunda gran prueba de la existencia de un Dios dador de vida.

     Se trata de la ley del biogénesis. "Bio" significa vida, "génesis" significa principio u origen. Así pues, esta ley se aplica al origen o principio de la vida. En términos sencillos, dicha ley establece en forma absoluta que la vida proviene únicamente de la vida. Que lo inerte jamás podrá dar origen a lo viviente.

     Quizás no haya en toda la ciencia otra ley que sea más firme y fácilmente demostrada que la ley del biogénesis.

   ¡La existencia misma de la vida exige un dador de vida!

    Dios afirma categóricamente, "Entonces el Eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).

     El Dios Todopoderoso, el Eterno, el que tiene vida en sí mismo, quien es la vida, quien fue antes que todas las cosas, impartió la vida al primer hombre y puso dentro de él, dentro de los animales y las plantas, el carácter cíclico de la vida que les permite reproducirse de conformidad con determinadas leyes. ¡Dios es el gran dador de la vida!

Prueba Número Tres

     Usted notará que los evolucionistas, al tratar de justificar su teoría, siempre empiezan con un universo ordenado y con la existencia de la materia. Observe que la llamada Teoría de la Evolución empieza partiendo de materia, leyes y formas de vida "simples".

    ¿Qué es la materia? La materia ocupa espacio y tiene peso. No siempre es capaz de ser vista, puesto que determinados gases y aun el aire que respiramos también son clasificados como "materia".

     La ciencia ha establecido firmemente que no existe la supuesta eternidad de la materia.

     La materia, pues, la existencia misma de las cosas, exige de manera absoluta y categórica la intervención de un creador. Aquello que es creado requiere un creador. Lo hecho requiere un hacedor.

     Por tanto, la tercera gran prueba es que la creación requiere un gran creador.

Prueba Número Cuatro

   Aquel que en la Biblia habla en primera persona y que se llama Dios, dijo, "Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:24-25).

Variedades, no géneros

    Existen cientos de diferentes variedades dentro del género de los perros, y en tanto que puede haber perros pequeños y diminutos como los chihuahuas y perros gigantescos como el San Bernardo y el Gran Danés, ¡en todo caso ambas variedades son perros! No son gatos o caballos, ni están mostrando una tendencia a desarrollarse gradualmente en otro género de animales. Todos son de la misma clase.

     Cualquier agricultor que labra sus campos, cultivando maíz, trigo u otros tipos de cosecha, conoce algunas de las pruebas básicas de la crianza selectiva.

      El hecho de que Dios haya dicho que la tierra produzca "según su género", y de que haya ejecutado y mantenido esa ley desde entonces, es la cuarta gran prueba de la existencia de Dios.

     Esto absolutamente demuestra, no solamente la existencia de un legislador, sino el hecho de que existe ahora mismo, un activo y gran sustentador de todo lo que hay a nuestro alrededor.

     Estas leyes son ejecutadas, mantenidas en vigor, preservadas. ¿Cómo? ¡Por el sustentador, que es Dios!

Prueba Número Cinco

     Esta total interdependencia de todas las formas de vida -- el increíble diseño que hay en el universo -- implica la existencia de un iniciador común, un arquitecto, un gran diseñador con un plan general para la creación dentro del cual quedan enmarcadas todas las formas de vida.

     Nada vive o muere para sí. Todo ser vivo, sea planta o animal, al morir contribuye a la perpetuación de la vida de los demás seres vivientes. Observe un bosque. Un árbol crece, finalmente muere y cae, tan sólo para formar parte del leonado suelo de la floresta, aportando elementos vitales para los jóvenes árboles que ha procreado durante su vida.

     Este gran universo, y la compleja Tierra en la que vivimos y de la que derivamos nuestro sustento, es un mundo con un diseño tan complejo y detallado que nos arrebata el aliento cuando investigamos aun la más diminuta de sus partes.

     Las propiedades del desdoblamiento de los minerales, las alas de un ave o de una mosca, la belleza de un crepúsculo, las facetas de un cristal de cuarzo y, por sobre todas las cosas, la maravillosa e incomparable obra maestra de todo el diseño, el cuerpo humano, todos implican que, para un diseño tan armonioso y perfecto, tuvo que haber un diseñador eterno.

    ¡El diseño del universo demuestra la existencia de un diseñador!

Prueba Número Seis

    La sexta prueba de la existencia de un Dios todopoderoso es quizás la más asombrosa de todas.

    Aproximadamente la tercera parte de la Biblia trata de profecías. Y en tanto que la mayoría de esa tercera parte corresponde a nuestra generación, existen muchísimas profecías que ya se han cumplido o que se están cumpliendo en la actualidad.

     Dios envió a sus profetas hace miles de años a ciudades de gran importancia y poderío como Babilonia, Ecrón, Asdod, Ascalón y Sidón. Estos profetas -- meros humanos encomendados para llevar un mensaje -- predijeron los acontecimientos que habrían de acaecer a cada una de estas antiguas ciudades.

     Y sin falla alguna, en cada caso, exactamente en el tiempo prescrito, ¡todas esas cosas tuvieron lugar!

    El hecho mismo de que Dios pueda predecir el futuro y hacer que suceda tal como El predijo, ¡es una gran prueba de su existencia!

Prueba Número Siete

     Esta última prueba es quizás la más grande de todas para los verdaderos cristianos. Se trata de nada menos que la respuesta a las oraciones.

     ¡La verdadera respuesta a la oración es una intervención completamente milagrosa y sobrenatural de parte del Dios Todopoderoso! Es el resultado de la obediencia a las leyes de Dios, de pedir conforme a su voluntad, y entonces creer con fe hasta que llegue la respuesta.

    Lo expuesto en este folleto de las siete pruebas de la existencia del Dios Todopoderoso es tan sólo un resumen del tema. Sin embargo, éstas efectivamente son pruebas. Ya es hora de que la gente deje de suponer y de que realmente empiece a probar todas las cosas.

       Ya es hora de que usted diga como Job, "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo" (Job 19:25).

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